Sus fundamentos parten de la optimización del tiempo para el buen vivir y no simplemente para producir; se basa en la búsqueda de un sano ritmo de vida adecuado a necesidades básicas y prioritarias del individuo y su comunidad.
En contra de algunas tendencias asociadas al término despacio, los partidarios del movimiento Slow animan a la actividad, más que a la pasividad. El enfoque de este movimiento, por lo tanto, está en ser selectivos en la actuación, y en ser plenamente conscientes de cómo invertimos nuestro tiempo.
Los problemas de auto administración de tiempos y energías, la imposibilidad de lograr un estado de relajación adecuado, la incapacidad para poder desconectar en el momento oportuno, la adicción al trabajo, el estrés laboral, y la ausencia de una visión reflexiva entre los recursos humanos de las organizaciones; están asociados a la reducción de resultados, la disminución de calidad en la provisión de productos y servicios, pérdidas de tiempo y esfuerzos en tareas no relevantes, falta de focalización en objetivos, mayores índices de accidentes laborales, ausentismo y rotación de personal, entre otras circunstancias que comprometen la estabilidad de una compañía. Como consecuencia de estas situaciones que suelen reiterarse a nivel corporativo en la actualidad, disminuye el rendimiento de las empresas y trabajadores, sin distinción de empleo ni cargo jerárquico. Para trabajar este tipo de contextos y ayudar a solucionarlos o prevenirlos, la técnica del Slow Down tiene como objetivo dar herramientas a los empleados para aprender a controlar la ansiedad, la inseguridad y el estrés, independientemente de las habilidades específicas para su función y la labor encomendada.
Es así como se recomienda hacer una pausa en medio del agite laboral y social incluyendo el de los jóvenes en el colegio y el de la vida en pareja, en un momento en que se han perdido los placeres de vivir sin afán.
La tendencia es clara. A nivel mundial, cada vez son más las empresas y personas que están adoptando el concepto de slow down, bajo la premisa de lograr excelentes actuaciones, pero con calma, atendiendo a todos los detalles, focalizando adecuadamente en los objetivos, y dejando a un lado la tensión y el estrés, que tantos problemas psicológicos y físicos causa a la población actual.
Más que un clamor por el ocio, como se interpreta comúnmente, el Movimiento Slow se consolida como propuesta viable para mejorar la calidad de vida de los pueblos, bajo las premisas de que cada proceso tiene su tempo giusto y que “en la vida hay algo más importante que incrementar su velocidad”, consejos indudablemente necesarios para alcanzar un equilibrio exterior e interior en el individuo que desencadenan en el bienestar general de una sociedad.

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